De ron, mojitos, y cubalibres

Este fin de semana hemos aprendido cómo hacer el mojito perfecto. Así como suena, perfecto, y con sólo asistir a una demostración de apenas 10 minutos.

La excusa para aprender tan valorado, aún así, fácil arte, ha sido asistir a la Casa Bacardí, en Sitges. ¿Sabíais que el creador del ron Bacardí era originario de Sitges? Yo tampoco, hasta que me topé con una escultura de Lorenzo Quinn dedicada al sr. Bacardí en el Paseo de La Ribera (de Sitges, de dónde va a ser, almas de Dios).

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La Casa Bacardí es una exposición permanente ubicada en un edificio modernista de 1890, interesante en sí mismo, el Mercat Vell de Sitges, justo al lado del Ayuntamiento.

http://www.sitges.cat/content/GCT_Dades/222/MercatVell.jpgEs un edificio chiquitito, de una planta, dividido en tres espacios, y las visitas, en grupos reducidos son guiadas. No existe la posibilidad de hacer la visita por libre, lo cual no tendría mucho sentido teniendo en cuenta las dimensiones del minimuseo. La gracia es ir siguiendo las explicaciones de los llamados embajadores del ron Bacardí (cuanta pompa).

Que nadie espere un megamuseo como el de la cerveza Guinness, son ligas diferentes.

La visita guiada, de una hora, comienza con una explicación de los orígenes de la marca, en la primera sala de la pequeña exposición. Id guapos porque os harán una foto de recuerdo incluida en el precio.

La segunda parte de la visita se centra en el proceso de fabricación del ron, con mucho secretismo, magia y mitificación de la exclusividad de este ron por encima de todos los demás. Las explicaciones de la guía en este punto de la visita insisten en hacerte sentir como miembro de un club muy exclusivo de un producto que, al fin y al cabo, se vende en el supermercado de mi barrio por algo más de 10 euros.

Sobre los guías, a mi me tocó una mujer, muy simpática, energética y entusiasta, no sé cómo serán el resto de embajadores de Bacardí, pero esta conseguía vender la idea muy bien.

En esta parte de la visita comienza la alcoholización del personal, vía la cata de 3 licores en diferentes estados de la producción del producto final. Curioso.

Y la tercera parte de la visita, la más divertida e interactiva (interactiva de verdad, de personas haciendo cosas con personas, no con aparatos electrónicos). La última sala es un bar con una barra y 2 barman que te enseñan cómo hacer un mojito y un cuba libre. Luego escoges cual de los dos quieres preparar tu mismo: en mi visita, el mojito ganó por 12 a 3, más o menos. Yo escogí el cuba libre, sobre todo por mi espíritu crítico, o por llevar la contraria, si se quiere definir así.

No lo preparas tu solito, te van indicando paso a paso lo que tienes que hacer, y si vas acertando o tienes que hacer correcciones en tu técnica. Muy divertido.

Y luego te lo bebes, claro, y te dejan pasearte por las otras salas por si quieres hacer más fotos, curiosear documentos, ir al WC, lo que sea.

Ah, también tienen una terracita exterior muy mona en la entrada, por si te quieres tomar el colococo al aire libre.

Total, que sales de la visita un poco creyéndote un as de los cócteles, pensando que eres un experto en mojitos, que te han contado todos los secretos para hacerlo mejor que los demás. Sí, claro. Ai, que falta de modestia. Como mucho, te podrás preparar un combinado correcto para tomarte en tu casa un domingo al medio día. Pero seguro, seguro, que habrá profesionales que te seguirán pudiendo dejar con la boca abierta con su saber hacer. Un respeto a los veteranos.

Eso sí, pasarse por la Casa Bacardí es muy recomendable, primero, porque está en Sitges, un pueblo bonito para pasear cualquier día del año. Por 8 euritos, una visita guiada, un copazo, y una foto de recuerdo ¿qué más queréis?

Se pueden comprar las entradas online en www.casabacardi.es/compra, en el momento de la compra has de escoger el día y hora de la visita, que ofrecen en catalán, español, e inglés.

También se pueden comprar en la puerta, pero es arriesgarse a quedarse sin plaza.

Pena, vergonya, ràbia, por

Pena, vergonya, ràbia, por, és el que sento en llegir aquest text, l’emocionant homenatge d’un germà gran que li ha tocat despedir-se del seu germà petit abans d’hora: “Marcel Beumala, mort per una depressió provocada per assetjament laboral

Pena, per la pèrdua d’una vida, d’un home jove, segurament massa sensible per aquesta merda de jungla en la que ens toca viure.

Vergonya, per la part en que hagi pogut contribuir a fer més gran el monstre: és irònic que una empresa que mostra tan poca sensibilitat cap a un treballador, sigui premiada pels seus valors d’empresa, aparegui com empresa refent dins la Responsabilitat Social Empresarial, en fi, aparegui com un exemple a seguir.

Ràbia, perquè se suposa que vivim en una societat avançada, en què aquestes situacions d’injustícia social de les quals som espectadors i víctimes cada dia no s’haurien de produir, en què teòricament hi ha mecanismes per evitar arribar a aquests extrems… És que demanem massa per voler ser feliços?

Por, perquè m’identifico, massa, amb alguns dels sentiments de derrota d’aquesta persona. La carta d’aquest germà m’ha arribat a l’ànima, i em pregunto què podem fer per fer front als taurons.

 

Descansa en pau Marcel.